Se define el primer campeón del año en un partido que tendrá un condimento extra: La historia previa entre ambos equipos.
Por Diego Stoler Romano
Este domingo 24 de mayo, a las 15.30 h, el estadio Mario Alberto Kempes será testigo de una nueva final del fútbol argentino. River Plate y Belgrano de Córdoba vuelven a encontrarse en un partido bisagra, 15 años después del día más infame para la historia riverplatense, cuando los “Piratas” sentenciaron al Millonario a jugar la B Nacional por primera vez en su historia.
Ricardo “El Ruso” Zielinski, DT de los “Celestes”, será el gran protagonista de esta final del morbo. Regresó a Belgrano en 2025 y, con las llegadas de Lucas Zelarayán, Franco “El Mudo” Vázquez y Emiliano Rigoni, consiguió conformar un equipo competitivo que lo llevó a la final.
Pero lo que lo hará ser foco de todas las cámaras es su primer ciclo por Belgrano, donde logró devolver al “Pirata” a la máxima categoría y se convirtió en la cara que envió al descenso a River Plate.
En aquella tarde soleada del 26 de junio de 2011, el plantel dirigido por Zielinski llegaba al Monumental con una victoria en Córdoba por 2-0 y una confianza desmedida en su equipo. Gracias a las actuaciones de Carlos Olave y Guillermo Farré, hoy ídolos del club, consiguió un empate que decretó la tristeza “Millonaria” y la alegría “Pirata”.
“Es una final que nos recuerda algunos buenos momentos”, dijo el DT de 66 años en plena conferencia de prensa, haciendo mención a aquel encuentro.
Aunque tanto hinchas como protagonistas “Piratas” resaltan este antecedente, el último encuentro entre River y Belgrano ilusiona a “Los Millos”. El 5 de abril, en el Monumental, fue 3-0 para los dirigidos por Eduardo “El Chacho” Coudet, en una noche en la que se lució todo el equipo y dominaron por completo el encuentro.
River no solo busca consagrarse, sino que también busca asegurar su pase a la Copa Libertadores de 2027 luego de un año de ausencia, mientras que Belgrano conseguiría su primer título en la primera división del fútbol local y jugar su primera Copa Libertadores.
A sus 38 años, el capitán argentino llega a Estados Unidos, Canadá y México con varias marcas en su poder y otras al alcance de la mano. Desde ampliar su distancia en participaciones hasta convertirse en el máximo goleador de la historia de los Mundiales.